Mostrando entradas con la etiqueta cine sueco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine sueco. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de marzo de 2014

FRESAS SALVAJES - Al final del camino

Título original: Smultronstället
Año: 1957
Duración: 90 min.
País: Suecia Suecia
Director: Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
Música: Erik Nordgren
Fotografía: Gunnar Fischer (B&W)
Reparto: Victor Sjöström, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand, Folke Sundquist, Björn Bjelvenstam, Naima Wifstrand, Jullan Kindahl, Max von Sydow, Åke Fridell
Productora: Svensk Filmindustri

Género: Drama | Vejez. Road Movie. Película de culto


Al final de la vida
“¿Quién soy?” Muchos han sido los que se han realizado esta pregunta a lo largo de sus vidas y muy pocos han encontrado la respuesta. Muy pocos o ninguno han querido aventurarse en su interior, su parte más primitiva, para desvelar nuestros anhelos más íntimos, de los que algunos nos avergonzamos o tememos. El cine ha sido y es un medio de entretenimiento, de denuncia, de enseñanza y de exploración, pero sobre todo, es un medio de reflexión, un vehículo donde nuestra conciencia se deja llevar a través de nuestras experiencias , nuestros recuerdos, nuestros deseos y nuestras pérdidas. Ese viaje a lo profundo de nuestro ser para redescubrirnos a nosotros mismos es lo que nos ofrece Ingmar Bergman en Fresas Salvajes.

Ingmar Bergman nació en Suecia en 1918 y fue criado en el seno de una familia luterana, donde conceptos como la fe, el pecado y el castigo estaban presentes en su día a día. Estos valores quedarían grabados en Bergman para toda su vida, aunque trató de distanciarse de ellos cuando se marchó de casa e inició sus primeros pasos en el mundo del cine como guionista de Tortura (Hets, Alf Sjöberg, 1944), nunca supo dejar de lado todo lo que su padre le había inculcado, y lo expresó de manera frecuente en todas sus películas. EL éxito de la película le permitiría iniciar su carrera como director con Crisis (Kris, 1946), seguido los siguientes años por películas como Llueve sobre mojado (Det regnar på vår kärlek, 1946), La sed (Törst, 1949), Prision (Fängelse, 1949), Juegos de verano (Sommarlek, 1950)  o Sonrisas de una noche de verano (Sommarnattens leende, 1955), películas que le terminarían de proyectar al resto del mundo como uno de los directos que mejor han sabido llevar el paradigma del existencialismo a la gran pantalla.



El cine de Bergman siempre se ha caracterizado por la profundidad de los temas que trataba, evocados desde su juventud por la relación que mantenía con sus padres. La muerte, las relaciones humanas, la creencia en Dios y los conflictos internos son temas recurrentes en la obra del director, siempre conducidos por un montaje lento lleno de silencios, cargados de iconos y símbolos que no hacen más que acompañar al viaje interno que suelen realizar los personajes de sus películas, un viaje que suele conducir a la muerte o la locura, o a un estado de gracia y felicidad al comprenderse uno a sí mismo.